Agentes de IA en la empresa: de la demo al proceso con control humano
· Carolina Buldain
Claude 4 llega con foco en agentes y el Model Context Protocol se consolida como estándar para conectar modelos y herramientas. Cómo pasar de la demo a un proceso real: puntos de control humano, niveles de permiso y registros que se puedan auditar.
El 22 de mayo Anthropic presentó Claude Opus 4 y Claude Sonnet 4. El anuncio pone el acento en tareas largas y flujos de agentes: según la compañía, Opus 4 puede trabajar de forma continuada durante varias horas en tareas de miles de pasos, ambos modelos pueden usar herramientas en paralelo y la API incorpora, entre otras novedades, un conector para el Model Context Protocol (MCP). MCP es el estándar abierto que Anthropic publicó en noviembre de 2024 para conectar modelos con fuentes de datos y herramientas de forma uniforme, y que otros actores del sector han empezado a adoptar.
Con estas piezas, construir un agente que lea una carpeta de proyecto, consulte un calendario y redacte un correo ya no es un experimento de laboratorio. La demo funciona. La pregunta que me hacen los socios de estudios e ingenierías es otra: ¿cómo se convierte eso en un proceso del que podamos responder?
Qué es un agente, en términos de empresa
Un agente es un modelo de lenguaje con tres cosas añadidas: herramientas (leer archivos, buscar, enviar, escribir en un sistema), permisos sobre esas herramientas y un bucle que le permite decidir el siguiente paso según el resultado del anterior. La capacidad del modelo importa, pero el riesgo y el valor se juegan en las otras tres.
Por eso el diseño de un agente es, sobre todo, un ejercicio de organización: qué puede tocar, qué puede decidir solo y qué debe pasar por una persona. Antes de hablar de tecnología, conviene dibujar el proceso actual tal como ocurre, con sus excepciones, y decidir qué parte se automatiza y quién responde de cada paso.
Cuatro niveles de permiso
Propongo clasificar cada acción del agente en uno de estos niveles:
- Leer. Consultar documentos, normativa, correos o el calendario. Riesgo bajo si los datos están bien delimitados.
- Proponer. Preparar un borrador, una lista de comprobación o una respuesta que una persona revisa antes de usar.
- Ejecutar con aprobación. El agente prepara la acción completa y espera una confirmación explícita: enviar un correo al cliente, mover archivos a la carpeta de entrega.
- Ejecutar de forma autónoma. Solo para acciones reversibles, internas y de bajo impacto, como renombrar archivos según una convención o actualizar una hoja de seguimiento.
La regla práctica: todo lo irreversible, todo lo que sale de la empresa y todo lo que compromete una firma pasa por una persona. En arquitectura eso incluye cualquier comunicación con el cliente o la Administración, cualquier presentación en sede electrónica, cualquier documento visado y cualquier certificado.
Dónde poner los puntos de control
Los puntos de control humano funcionan cuando están en el lugar adecuado y son pocos. Demasiados y el equipo los aprueba sin leer; muy pocos y el agente decide por la empresa. Los coloco en tres momentos:
- Antes de salir: cualquier envío externo.
- Antes de consolidar: cuando el resultado del agente se incorpora a un documento de proyecto o a un expediente.
- Ante la duda: cuando el agente detecta una contradicción, falta un documento o su confianza es baja, debe parar y preguntar en lugar de improvisar.
Registros que se puedan auditar
Un agente sin registro es una caja negra con acceso a tus sistemas. El registro mínimo debe recoger qué tarea se pidió, qué herramientas usó, qué datos consultó, qué produjo y quién aprobó cada acción de nivel 3. No es burocracia: es lo que permite reconstruir qué pasó cuando un cliente pregunta por qué recibió un documento incompleto.
Con MCP aparece además un riesgo específico: cada servidor que se conecta amplía lo que el agente puede hacer. Conviene tratar los conectores de terceros como cualquier otro proveedor de software, revisar qué permisos piden y desconfiar de instrucciones que lleguen dentro de documentos o páginas web, porque un agente puede tomarlas como órdenes.
Un escenario tipo
Presento un caso compuesto a partir de varios proyectos, sin identificar a ningún cliente. Una ingeniería de unas veinticinco personas prepara con frecuencia documentación para solicitudes de licencia en distintos ayuntamientos. Cada uno pide una relación de documentos ligeramente distinta.
El agente que diseñamos tiene permisos de lectura sobre la carpeta del expediente y sobre una lista de requisitos por ayuntamiento que mantiene el equipo. Su tarea es comprobar qué documentos faltan o están desactualizados, preparar un índice y redactar la carta de presentación. No envía nada ni presenta nada: deja el paquete en una carpeta de revisión y avisa a la persona responsable, que valida y presenta.
En este escenario, estimamos que el tiempo de preparación documental puede reducirse en torno a un 40 %, sobre todo por la eliminación de búsquedas y comprobaciones manuales. Es una estimación propia, no una medición publicada, y depende mucho del orden previo de las carpetas.
El agente que más valor aporta al principio no es el que más hace, sino el que mejor sabe cuándo parar.
Mi recomendación
Empezar por agentes de nivel 1 y 2, que leen y proponen, sobre procesos repetitivos y bien documentados. Medir durante unas semanas cuánto se corrige lo que proponen. Solo entonces subir algunas acciones al nivel 3. La tecnología de mayo de 2025 permite agentes muy capaces; la madurez de la organización es la que decide cuánto de esa capacidad conviene usar.