Gemini 2.5 Flash Image y la edición consistente: qué cambia al presentar un proyecto
· Iñaki Martínez de Zuazo
Google ha lanzado Gemini 2.5 Flash Image, un modelo que edita imágenes manteniendo la coherencia de espacios y objetos. Analizamos qué aporta a variantes de interiorismo, opciones de material y rehabilitación, y dónde están los límites honestos.
El 26 de agosto de 2025 Google presentó Gemini 2.5 Flash Image, el modelo que durante semanas circuló de forma anónima en las tablas comparativas bajo el apodo de nano-banana. Está disponible en la aplicación Gemini y, para desarrolladores, a través de la API de Gemini, Google AI Studio y Vertex AI, con un precio publicado de 30 dólares por millón de tokens de salida, unos 0,039 dólares por imagen.
No es el primer modelo que genera imágenes a partir de texto. Lo relevante es otra cosa: edita sin destruir lo que ya existe. Y esa diferencia, que parece técnica, afecta directamente a la forma en que un estudio presenta un proyecto a su cliente.
Qué hace distinto este modelo
Según el anuncio de Google, el modelo se apoya en tres capacidades:
- Consistencia de personajes y objetos. Mantiene la apariencia de un elemento a lo largo de varias ediciones y escenas. En arquitectura, el "personaje" es el espacio: la misma cocina, con la misma ventana y el mismo forjado, en cinco acabados distintos.
- Fusión de varias imágenes. Combina entradas en una sola composición: por ejemplo, insertar una pieza de mobiliario concreta en una fotografía del salón del cliente, o aplicar una textura a una estancia existente.
- Edición conversacional por pasos. Se pide un cambio, luego otro, y el modelo conserva lo no mencionado. Hasta ahora, retocar un pavimento solía alterar también la carpintería, la luz y la perspectiva.
Todas las imágenes generadas o editadas incorporan una marca de agua invisible SynthID, que permite identificarlas como contenido producido o modificado por IA.
Dónde encaja en la práctica del estudio
Variantes de interiorismo
El uso más inmediato es la conversación con el cliente en fase de anteproyecto. Partiendo de una fotografía del estado actual o de un render base, el estudio puede mostrar tres opciones de revestimiento, dos de iluminación o la diferencia entre un falso techo continuo y uno con registro, sin modelar cada alternativa. La decisión se toma antes y con menos ambigüedad.
Opciones de material
Comparar un aplacado cerámico con un SATE acabado en mortero, o una carpintería de aluminio con una de madera, sobre la propia fachada del edificio es más elocuente que una muestra en la mesa. Es especialmente útil en comunidades de propietarios, donde quien vota no lee planos.
Antes y después en rehabilitación
En rehabilitación energética y de fachadas, la imagen del "después" es una herramienta de consenso. Un modelo que respeta la geometría del edificio existente y modifica solo lo que se le pide reduce el riesgo de prometer, sin querer, algo que el proyecto no contiene.
Los límites honestos
Aquí conviene ser exigentes, porque la calidad de la imagen puede ocultar sus carencias.
Una imagen editada no es un documento de proyecto. El modelo no conoce las cotas, el espesor del aislamiento que exige el DB-HE ni la sectorización del DB-SI. Puede dibujar una fachada ventilada con un despiece que no existe en el mercado o una barandilla que no cumple la altura reglamentaria. Lo que se muestra al cliente debe ser coherente con lo que se va a proyectar.
La consistencia es alta, no total. El modelo tiende a conservar bien la composición general, pero conviene revisar siempre carpinterías, huecos y elementos estructurales: pequeñas desviaciones en una ventana o un pilar son precisamente lo que un vecino detectará en una junta.
Cuidado con el "después" demasiado bonito. Cielo despejado, luz de atardecer y mobiliario de catálogo construyen una expectativa. Si la obra real no la alcanza, la imagen se convierte en argumento de reclamación.
La marca de agua no sustituye a la transparencia. SynthID es un mecanismo técnico, invisible para el cliente. El Reglamento europeo de IA (Reglamento (UE) 2024/1689) prevé obligaciones de transparencia sobre contenidos generados o manipulados artificialmente, con aplicación general a partir del 2 de agosto de 2026. En España, el anteproyecto de ley para el buen uso y la gobernanza de la IA, aprobado por el Consejo de Ministros en marzo de 2025, se encuentra en tramitación al cierre de este artículo. Con independencia de los plazos, la buena práctica es la misma: indicar en la propia lámina que la imagen es una simulación orientativa generada con IA.
Recomendaciones para el estudio
Una imagen generada con IA es una herramienta de conversación, no de compromiso. Si sirve para decidir antes, bienvenida; si promete lo que el proyecto no contiene, es un riesgo.
- Etiquete siempre. Una leyenda visible del tipo "Simulación orientativa generada con IA. No constituye documentación de proyecto".
- Separe la imagen de la documentación contractual. Las simulaciones no deben formar parte del proyecto básico ni del de ejecución, ni anexarse al contrato sin esa advertencia.
- Revise con ojo de proyectista. Antes de enviar, compruebe huecos, alturas, barandillas y elementos estructurales frente a los planos.
- Cuide los datos del cliente. Subir fotografías de una vivienda habitada o de personas a un servicio externo exige revisar las condiciones de uso y, si procede, informar al cliente.
- Defina quién valida. Que la imagen salga del estudio con la aprobación de un arquitecto, como cualquier otro documento.
La edición consistente acorta el camino entre la idea y la decisión del cliente. Es una buena noticia para la práctica. Pero la responsabilidad de que lo mostrado sea construible y fiel sigue estando, como siempre, en la firma del arquitecto.